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2019/01/22

Ictiofauna del Arga: madrilla

No hace mucho, alguien hizo un comentario que no nos pasó desapercibido: la madrilla (Parachondrostoma miegii) es el pez más genuinamente navarro, y es que se encuentra en casi cualquier cauce que contenga peces.
Realmente, no sabemos si es del todo cierto, habría que preguntárselo a la txipa (Phoxinus bigerri), pero su amplia distribución por los cursos de nuestros ríos la hace una de las mejores candidatas.

Madrilla vista superior.
Río Arga 2016 08 02


Es un pez de tamaño medio, que no suele superar los 30 cm, de habitual algo más allá de 20, que vive en bancos, preferentemente en aguas con algo de corriente, aunque pueda encontrarse en remansos grandes y presas. Necesita aguas oxigenadas y lugares de freza entre guijarros en aguas someras, movidas y frescas, que debería encontrar río arriba. En ocasiones, lo hacen incluso en aguas de escorrentías.
Su morfología es muy hidrodinámica, con una silueta fuertemente ahusada, con cabeza pequeña y cuerpo y cola largos. Su coloración suele ser de lomo oscuro yendo gradualmente hacia un vientre claro, salvo por la presencia de una contrastada banda lateral oscura. Mientras nada, y vista desde arriba, suele producir reflejos con colores que tienden a dorados.
Su boca es pequeña y está orientada hacia abajo. Se nutre de vegetación, y pequeños invertebrados, principalmente recogidos del fondo. Pero por ello no desdeña las grandes explosiones de insectos en superficie, ya sea por emergencias masivas, o por grandes caídas.
Las frezas ocurren entre abril y junio, con unas puestas entre 600-15000 huevas.
Se distribuye por la cuenca del Ebro y los ríos orientales del Cantábrico en la Comunidad Autónoma Vasca y Cantabria.

Mapa de distribución de la madrilla. Algunas personas dudan de la presencia natural de la madrilla en los ríos cantábricos. Fuente Wikipedia


La historia de nuestras madrillas es, como fiel reflejo de los peces ibéricos, una historia con más lágrimas que risas. Durante mucho tiempo, fue considerada perteneciente a la especie europea Chondrostoma toxostoma.
Sin embargo, estudios en más profundidad, sugirieron que el género Chondrostoma contenía al menos 6 linajes diferenciables: Chondrostoma, Protochondrostoma, Achondrostoma, Iberochondrostoma, Pseudochondrostoma y Parachondrostoma. Es llamativo que los últimos 4 géneros sean básicamente endemismos ibéricos. De igual modo, Chondrostoma se nutre de especies del centro, sur y este europeos, encontrándose hasta oriente medio, siendo su riqueza especialmente importante en la península de Anatolia.

Madrilla. Es el pez del fondo. En primer plano txipas.
Día de los peces migradores Iruña 2018 04 21


Con este panorama, es fácil imaginar lo que significa llamar “madrilla”, el nombre más habitual en castellano, para peces de este tipo que, aunque aparentan ser muy semejantes, en un nivel más detallado no lo son. Por eso, es muy frecuente encontrar documentación contradictoria y confusa.
En nuestro entorno, se la conoce principalmente como madrilla, aunque en la zona de Tierra Estella es más habitual hacerlo como loina. Se ha pescado con todo tipo de artes, y es de suponer que, en el pasado, cuando las hambrunas eran frecuentes, sería muy consumida por la facilidad de captura, su tamaño y abundancia, aunque su carne no es muy apreciada por su gran número de espinas, los ejemplares de hasta 20 cm bien fritos permiten sobrellevar tan incómodo tema; especialmente, si se frien con la mayor frescura posible. Además, su carne es muy sosa, pero como nos ha dicho alguien “una buena loncha de jamón lo arregla”. En otros tiempos, pescadores profesionales abastecían los mercados de nuestras poblaciones. Actualmente, sus capturas se restringen al anzuelo en la “pesca deportiva”.
Su estado de conservación se define como “preocupación menor”. Sin embargo, las poblaciones no son lo que eran. Por una parte no son tan abundantes, los cardúmenes no son tan grandes y sus tallas son considerablemente inferiores, ya es muy raro encontrar ejemplares de cerca de los 30 cm. Y es que, como casi todos los peces de nuestras aguas, sufre las amenazas derivadas de la alteración de sus hábitats: extracción de áridos en frezaderos, obra hidráulica, muros de presas y otras estructuras que cercenan los cauces, actividades en ríos y riberas, canalizaciones, contaminación de aguas por vertidos de diversos tipos e índoles, … lo que repercute en la fragmentación de sus poblaciones.

Parachondrostoma miegii, madrilla, en segundo término. El lobo de río, Barbulata quignardi al fondo para comparar.
Día de los peces migradores Iruña 2018 04 21


En el caso de la madrilla es especialmente dolosa la incidencia negativa que ha tenido la introducción de peces exóticos invasores; ya que además de la depredación sobre sus estadios juveniles, hay que añadir la grave situación que presenta el alburno (Alburnus alburnus), puesto que tiene una forma de vida muy semejante, ejerce una fuerte competencia y las desplaza de sus hábitats.



Páginas consultadas
https://es.wikipedia.org/wiki/Parachondrostoma_miegii
http://www.enciclopedianavarra.com/?page_id=13611
http://monteriza.com/wp-content/uploads/peces/010.parachondrostoma-miegii.pdf
https://www.biodiversia.es/sites/default/files/recursos/3/urlpdf/chondrostoma_miegii.pdf
https://rednatura2000cantabria.ihcantabria.com/documentacion/especies/continental/1126.pdf




2019/01/02

Ictiofauna del Arga


Cuando nos asomamos al Arga, lo consideramos como parte de nuestra ciudad, parte de nuestro entorno y nuestra vida cotidiana. Pero solemos olvidar que esa agua que consideramos tan "nuestra“ forma parte de algo mayor. Nos olvidamos con mucha frecuencia que está contextualizada en la cuenca del Ebro, el cauce que, a través del Aragón, la llevará muy lejos hasta abrazar ese mar tan legendario como es el Mediterráneo. Y es que el binomio Arga-Ebro es sólo una ilusión bastante subjetiva, y poco real, ya que ambos son un mismo continuo. O eso deberían de ser. Por eso vamos a pensar un poco en grande y recuperar algunas ideas que tenemos olvidadas.
Mapa altimético de la cuenca del Ebro, según puede descargarse de la página de Mapas básicos de la Cuenca del Ebro de la CHEbro
El río Ebro es el más importante de la Península Ibérica. Es él el que da nombre a la tierra que riega, Iberia y Ebro comparten la misma raíz origen, y nombró a los habitantes de sus riberas, los Íberos. A pesar de ello, no es el más largo, 930 km frente a los 1007 del Tajo, (8,28% más largo), ni el que tiene mayor cuenca, 85.362 km2 frente a los 98.073 km2 del Duero (14,89% más extensa), ni el más caudaloso, 600m3/s frente a los 675 m3/s del Duero (12,5% más caudaloso), aunque, con unos ríos encorsetados por las presas y los embalses no está muy claro que quiere decir eso.
Además, mirando hacia arriba, es uno de los ríos más importantes del Mediterráneo. Sólo el Ródano y el Po pueden tutearle, y es que el Nilo juega en otra división.

Subcuenca del río Aragón. El Arga vierte sus aguas al Ebro a través de aquél.
Recorte del mapa altimétrico del río Ebro según la página Mapas básicos de la Cuenca del Ebro de CHEbro.
 Podría parecer, que por desembocar en el Mediterráneo es un curso con esa cualidad. La verdad es que lo es por varios motivos más. El primero es su caudal acusadamente irregular, con máximos en invierno-primavera y mínimos en verano. Pero, lo que es más interesante, lo es por motivos faunísticos.

Mapa de distribución del lobo de río (Barbatula quignardi) Fuente Wikipedia.
Europa está dominada por los ríos que surcan sus llanuras. Desde el Garona hasta los grandes ríos rusos comparten una gran cantidad de sus especies piscícolas. Sin embargo, los ríos mediterráneos tienen otra cualidad; y es que prácticamente cada cuenca tiene varias especies endémicas de la misma. Muy parecidas y relacionadas con las especies del “norte”, pero diferenciadas.

Mapa de distribución del Barbo de Graells (Luciobarbus graellsi) Fuente Wikipedia
Hay varias teorías al respecto, pero en ellas hay un componente que induce al aislamiento genético de las poblaciones: los grandes estiajes que sufren, la formación de las montañas del sur de Europa, las desconexiones en los periodos glaciares, … todo ello repercute en el fraccionamiento, casi cuenca a cuenca, de las poblaciones ícticas en los ríos del Mediterráneo, convirtiéndose en un laboratorio de generación de nuevas especies en las aguas de las tierras que rodean este mar.

Mapa de distribución de la madrilla (Parachondrostoma miegii). Algunas personas dudan de la presencia natural de la madrilla en los ríos cantábricos. Fuente Wikipedia
Es por ello, que al hablar de peces autóctonos del Ebro, y el Arga es uno de sus tributarios, nos refiramos en la mayoría de las ocasiones a especies endémicas del Ebro, especies que sólo se pueden encontrar en él. Por eso, cuando hablamos de ellas tenemos que considerarlas en ambas facetas.
Es posible que pensemos que todas son iguales, que no hay diferencias, pero debemos apreciar el trabajo que las derivas evolutivas han convertido en tan especiales estos “modestos” peces con los que nos ha tocado bregar. Porque, es cierto, el mundo piscícola está lleno de ejemplares soberbios, pero no lo es menos que nadie tiene lo que tenemos.

Mapa de distribución de la txipa (Phoxinus bigerri). En el mapa aparecen cuencas más alla del Asón y en el Duero, donde se sabe que ha sido introducida como cebo vivo. En cambio los ríos entre el Adour y el Nervión-Ibaizábal no aparece. No estamos de acuerdo en esta falta de presencia. Además, consideramos que es nativa en ella. Fuente Wikipedia
Bueno, o casi; porque al comparar el área de distribución de algunas de ellas, vemos con sorpresa, que de forma natural han podido colonizar otras cuencas próximas. ¿Cómo puede ser esto posible? Hay un fenómeno que ocurre en las montañas, cuando dos cursos de agua nacen muy próximos, pero uno tiene más pendiente que el otro. Es la “captura fluvial”. El río con más pendiente erosiona antes su ladera de tal forma que termina por apropiarse de la cabecera del otro; y en ese momento también de parte de su fauna. Puede que suene a algo traído por los pelos, pero se puede investigar sobre los litigios internacionales que este proceso ha ocasionado en fronteras a la divisoria de aguas en países como Chile y Argentina, donde las capturas fluviales se realizan principalmente a favor del primero. En nuestro caso, también, estas capturas fluviales han transcurrido a favor de los ríos que desaguan al norte. Por eso la ictiofauna del Ebro se proyecta hacia las cuencas cantábricas y las norteñas del Pirineo en un proceso al menos sorprendente.

Mapa de distribución del gobio (Gobio lozanoi). La presencia en el Ebro de este gobio como autóctono es, para algunos autores, controvertida; para fuente Wikipedia
Debemos aprender a valorar esa colección de singularidades, manteniendo nuestros ríos en sus óptimas condiciones, siendo activos en la no invasión de especies foráneas invasoras de cualquier tipo, valorando para mejorar la calidad de sus aguas, respetando la linealidad y continuidad de su recorrido para los seres que viven en su cuenca, los acuáticos con especial relevancia, y muy importante, conectarnos y vincularnos con estos cauces de agua y vida.
Porque si no lo hacemos nosotros, ¿Quién lo hará?

Superposición de todos los mapas anteriores. El área coincidente para todos ellos es, precisamente la Cuenca del Ebro.
La elección de estas 5 especies viene a raíz de que fueron las 5 especies ícticas que se encontraron en el río Arga durante el Día de los peces migradores. 2018-04-21
leyenda


2018/12/22

Fauna del Arga y sus afluentes; aves III, las estivales

Con la primavera, vienen especies típicas de verano desde las zonas más calurosas de África que llegan hasta nuestras latitudes porque las temperaturas son más suaves y templadas. Aquí, aprovechan para criar, y una vez con la tarea hecha, vuelven a sus lugares de origen para pasar el resto del año.
La más simpática y escuchada pero muy poco visible es el autillo, el búho más pequeño de la Península y que podemos escuchar cantando de noche. De día descansa posado en los árboles, y debido a su mimetismo con la corteza, pasa totalmente desapercibido para todo tipo de personas, pero de noche, da buenas sinfonías en cualquier lugar del río con un canto inconfundible muy fácil de detectar por las orillas. 

Autillo en el paseo fluvial del Arga
Entre las más difíciles de disfrutar porque son muy inquietas y no paran de volar, están tres especies muy parecidas como son el vencejo común, el avión común y la famosa golondrina. Las tres son muy rápidas y difíciles de diferenciar si no se tiene idea. El vencejo es el más rápido y oscuro, y se le puede reconocer por tener un estridente chillido que suelta cuando vuela; el avión y la golondrina poseen vuelos algo más lentos, y son de colores blancuzcos y azulados; en muchas ocasiones estas dos especies crían en aleros de edificios y esa es la mejor ocasión para verlas, ya que construyen con barro y en forma de cuenco unos nidos que todos hemos visto alguna vez. 

Aviones en sus nidos
Todos sabemos que en verano con las altas temperaturas proliferan los mosquitos, y eso bien lo saben también las aves, entre las que aparecen devoradoras de este tipo de insectos, como son los papamoscas representados en dos especies diferentes; el papamoscas gris y el papamoscas cerrojillo, al igual que diferentes mosquiteros como el mosquitero ibérico o el mosquitero musical, o colirrojos reales, que dependiendo del año, veremos en diferentes densidades por las orillas del Arga, en busca de alimento junto a los anteriores citados vencejos, aviones y golondrinas. 

Papamoscas cerrojillo, en una mañana primaveral en Iruña
Entre las más esquivas y a la vez más coloridas vienen las oropéndolas, aves del tamaño de una paloma pero de colores amarillos muy llamativos. A pesar de ello, son muy difíciles de ver, ya que siempre andan entre los árboles. 


Macho de oropéndola, llamativo por sus intensos colores amarillos
También aparecen otras especies de aves muy curiosas, como es la abubilla, que se le puede ver en jardines picoteando con su largo pico en el suelo y que de vez en cuando levanta su típica cresta, o el torcecuellos, de la familia de los pájaros carpinteros, que tiene un plumaje que parece realizado de escamas, y que para defenderse de peligros gira su cuello y su cabeza simulando ser una culebra, acción, que le da el nombre.
Las rapaces no son menos y también hacen aparición. A pesar de que no son muy habituales, varias especies usan el río Arga de corredor y campean en busca de alimento. Son el milano negro, el aguililla calzada y la culebrera europea.
Igualmente se escuchan los ruiseñores comunes, que siempre andarán entre la vegetación de la orilla escondiéndose y en las zonas de carrizo podremos ver carriceros comunes, carriceros tordales y carricerines comunes, aves de colores pardos siempre cerca de juncos y vegetación espesa donde encuentren cobijo.
Y muy interesante son las cigüeñas, de las que aún cría una pareja en la zona de la Magdalena, junto al río Arga en una torreta de alta tensión. Pareja que año tras año saca a varios polluelos en la capital pamplonesa.

Uno de los mienbros de la pareja de la Magdalena
Como podéis ver son muchas las especies “veraneantes” que nos visitan de vacaciones, pero tendremos que estar muy atentos para poder observarlas, ya que en esta época del año tanto árboles como arbustos tienen gran cantidad de hojas y es complicado dar con ellas.

2018/12/12

Flora I; El bosque de ribera

Navarra es una tierra de bosques. Puede parecer insólito mientras paseamos por el casco o los ensanches, pero en nuestra comunidad, cada rincón, cada pequeña esquina tiene un tipo de bosque asignado. Algunos son muy conocidos y valorados, otros no tanto, pero sin duda el que menos lo está es el bosque de ribera.
El bosque de ribera, también llamado en ocasiones bosque galería, es un bosque muy especial. Los demás están ligados a unas condiciones climáticas determinadas, pero el de ribera no. En cambio, lo está a unas condiciones geográficas y topográficas: a la presencia de agua, en cursos o en surgencias. Y es que debemos saber que el primer compuesto que actúa como factor limitante en el crecimiento vegetal es el agua. Convivir en su cercanía garantiza mayor suministro y por más tiempo que el procedente solamente de las lluvias o deshielos.

Vegetación en el Arga
Otra característica del bosque de ribera es su composición. Habitualmente, el bosque en nuestro entorno lo forma una única especie dominante. Ella cubre casi todo el territorio y las demás se mantienen en los terrenos marginales. El bosque de ribera, en cambio, tiene un grupo variopinto y numeroso de especies que lo conforman. Otra de las características de estas especies viene dada por su ciclo vital. Son, en general, especies de crecimiento rápido, de cortos periodos de vida (muchas no suelen pasar de los 200 años). La consecuencia es que su madera es suave, ligera, poco duradera, con lo que usualmente está poco valorada y despojada de la condición de madera “noble”. Pero la mayor desgracia de este bosque está en su ubicación. El bosque de ribera se encuentra a la orilla de los ríos, en la cercanía de la presencia del agua, con todo lo que ello conlleva para la agricultura y los asentamientos humanos. El resultado es que, al ubicarse muchas veces en terrenos llanos, con suelos profundos y húmedos, ocupa los lugares más idóneos para la agricultura. Por eso, muchas veces se ve relegado a una triste y mísera hilera de árboles, normalmente chopos, cuando no se cortan directamente, por eso de las limpiezas de los ríos y las sombras a las fincas. La funesta consecuencia es que, la mayoría de las veces, el río se ahoga en un carrizal que lo tapa todo contenido y constreñido por unas laderas descarnadas, que con el menor golpe de agua se caen por su propia inestabilidad. La petición inmediata es pedir un dragado y una canalización, y si se puede, encerrar el cauce en un sarcófago de cemento o en un tubo, que el agua fuera de la hora del riego estorba.

La zona de Aranzadi es donde mejor vegetación podemos encontrar a lo largo del Arga en Pamplona
Sin embargo, el desconocimiento que tenemos sobre él, es tan grande que ignoramos todas las ventajas que nos aporta. Podemos hacer un pequeño enunciado:
Para empezar, los árboles del bosque de ribera, tienen un sistema de raíces potente y muy desarrollado, lo que permite que sean una primera barrera física de mantenimiento del propio cauce.
Proporciona sombra al cauce en verano, cuando el río lleva menos caudal, lo que disminuye la temperatura del agua, muy importante para mantener el nivel de oxígeno, y dificulta la evaporación, lo que ocasionaría una mayor disminución del volumen del agua.
Su sistema radical, condiciona que el río se contenga dentro del cauce en los momentos de mayor bravura. Con ello se mantienen los taludes sin necesidad de recurrir a “planes de mejora”.
Sirve de freno y de retén del agua en los periodos de máxima avenida, con lo que se pueden mitigar las repercusiones que estas llegan a ocasionar.
Generan un filtro para limitar la llegada de sedimentos, tóxicos, aguas de escorrentía y otros elementos poco deseables al río; ya que la propia disposición de la vegetación y sus raíces dificulta el acceso de la escorrentía al cauce. La consecuencia es que los sedimentos y otros productos y sustancias quedan retenidos por al disminuir su velocidad, que además repercute en que las subidas de nivel del agua son menos inmediatas y disminuyen su turbidez.
Amplifican la función de recarga de los acuíferos subterráneos. Con su potente sistema radical, permiten que el agua de la lluvia se infiltre más fácilmente, con lo que se recargan tanto desde las precipitaciones, como del mismo cauce.
El gran crecimiento de los árboles, sombrea parte del cauce, lo que limita el crecimiento de plantas de grandes dimensiones que podrían cubrir la propia rivera.
Generan un microclima más suave y húmedo. En él, plantas con grandes exigencias de humedad pueden llegar mucho más al sur que en otro tipo de terreno. Además, las temperaturas en su interior no son tan extremas, con lo que permiten que otras que viven en territorios más suaves puedan colonizar regiones más frías o cálidas.
Esto produce una gran diversidad de flora, lo que se traduce en grandes oportunidades para la fauna, lo que propicia tres grandes repercusiones en ella: el bosque de ribera como espacio de residencia, como lugar de cobijo temporal y como corredor biológico (también asimilable a plantas y otros tipos de organismos). El uso de corredor es de vital importancia para interconectar distintas poblaciones desperdigadas en un área, en lo que se llama “desfragmentación” de hábitats, uno de los mayores riesgos de extinción a nivel global.

Representación de un bosque de ribera. Esta foto se tomó el 2018-11-04 en una serie de isletas y playas del Arga bajo la presa de Ciganda. Puede apreciarse la vegetación escalonada, cerca del agua plantas semejantes a eneas en su mismo borde y sauces arbustivos (también se ve un chopo joven) para pasar a medida que nos alejamos del cauce a un fresno y otros chopos más altos. En general, el bosque de ribera tiene una alta productividad y un aspecto de vegetación “infranqueable”.
Y como colofón, pero no menos importante, su valor, paisajístico, recreativo y cultural, dónde se mezclan los valores naturales con el factor humano, ese paisaje de connotaciones fresco y arbolado que tanto relaja los sentidos y la mente.
El bosque de ribera es, sobre todo, una entidad especialmente dinámica, más que otras comunidades florísticas. En él, hay un marcado componente en relación a la distancia al agua y el acceso a la humedad, que varía desde la vegetación sumergida hasta el límite donde se funde con el bosque colindante. En esta transición se producen “terrenos marginales”, donde los dos bosques se imbrican y sus características no están del todo claras. Un mar de oportunidades para las plantas de ambos ambientes y alguna más que comparten esta “tierra de nadie” lo que acrecienta, aún más, la riqueza y el interés de estas áreas.
Y... ¿Qué especies podemos encontrarnos?
Los sauces. Pertenecen al género Salix, hay como una docena de especies nativas de Navarra, aunque no todas viven en nuestra ciudad. En su mayoría son pequeños arbolitos o arbustos, con algunas especies de porte arbóreo. Conforman las primeras líneas de vegetación desde el curso de agua.

El sauce blanco, Salix alba es el mayor entre nuestros sauces autóctonos. Puede identificarse por sus largas hojas sencillas. Los sauces en general, son los primeros que se encuentran en la misma orilla del cauce del río. Es uno de sus árboles más representativos.
Los chopos, álamos, … conforman el género Populus. Son árboles de interés maderero como maderas blandas y ligeras, por eso, hay varios tipos y variedades cultivadas, muchas veces, precisamente, en las zonas que corresponderían a este bosque. Suelen hibridarse con lo que su determinación puede ser complicada. Son las copas más altas que tiene este bosque, y en muchas ocasiones son los componentes de esas hileras de árboles que siguen los cauces. En ocasiones se plantan choperas en las zonas de este bosque, pero no nos engañemos, se trata de un cultivo, no de un bosque en sí mismo.

El chopo común, (Populus nigra) junto con sus híbridos es uno de los que más fácil se encuentran en estos bosques, además es muy frecuente su cultivo.
El álamo blanco, Populus alba, puede reconocerse fácilmente por su corteza lisa y blanca y por sus hojas, con su parte superior verde claro brillante, y la inferior blanca pelosa. Es única en la orilla del río en nuestra ciudad.
El aliso. (Alnus glutinosa) en nuestra tierra es un género con un solo representante. También conforma las primeras líneas de árboles. Tiene la notoriedad de que es uno de los pocos árboles que mediante bacterias simbiontes abona la tierra convirtiendo el nitrógeno atmosférico en nitrato y amonios asimilables para otras plantas.

 El aliso, Alnus glutinosa, es uno d ellos árboles más representativos del bosque de ribera. Vive muy cercano a la línea del agua. Se identifica por su hoja “rugosa”, simple, de borde ondulado y es muy típico que le “falte” la punta.
Estos tres grupos tienen una serie de patrones comunes, ya que son la base fundamental del bosque ribereño, son árboles de crecimiento rápido, colonizan terrenos abiertos ya que crecen a plena luz, forman las raíces que conforman las orillas, sus maderas son blandas, ligeras y en general poco duraderas, rebrotan fácilmente desde la raíz, son la comida favorita de los castores…
Un poco más adentro podemos encontrarnos con otras especies:
Los fresnos. (Fraxinus) dos especies comparten nuestras riberas, el fresno del norte (Fraxinus excelsior) y el mediterráneo (F. angustifolius) En el barrio es más abundante el primero como ejemplares de gran porte, pero suele estar plantado, mientras que el segundo es más abundante, pero con ejemplares jóvenes y silvestres. Gusta estar cerca de los ríos y no es extraño que crezca al mismo borde del agua. Su madera se ha usado para mangos de herramientas por su compromiso entre su dureza, ligereza y flexibilidad. Su hoja se ha usado, y mucho, como forraje para el ganado, considerándose de una de las de mejor calidad.

El fresno mediterráneo, Fraxinus angustifolius, es un árbol de gran porte, de hojas compuestas y yemas marrones, que lo distingue de F. excelsior por las yemas negras y sus hojas más gruesas. Es uno de los árboles más representativos del bosque de ribera.
Los olmos (Ulmus) son otros habitantes del bosque de ribera. Son, como los fresnos, árboles de crecimiento más lento que los chopos o alisos (esto es relativo, pues con la humedad las plantas tienen crecimientos acelerados) y su madera se ha considerado como dura y resistente, sobre todo en condiciones de mucha humedad, ya que eran habituales en los ingenios hidráulicos. En nuestro caso hay dos especies naturales autóctonas principales como son el olmo montano, (Ulmus glabra) y el olmo menor (Ulmus minor), aunque ya no tienen grandes grosores como tuvieron antaño, por la llegada de la grafiosis, un hongo que les ataca y que es transportado por un insecto (Ips) el cual se ve atraído por los árboles de gran porte.

El olmo menor, Ulmus minor, es otro de los árboles de gran porte. Se identifica porque sus hojas tienen una base asimétrica que no llega a tapar el peciolo que la une a la rama.
 Los tilos (Tilia) son otros habitantes de estos bosques de ribera. Contamos con otras dos especies de tilos El tilo silvestre (Tilia cordata) y el tilo común o de hoja ancha (Tilia platyphyllos), aunque en las riberas también han sido plantados con valor ornamental. Son de crecimiento rápido y que desarrollan copas grandes y globosas. Su madera es blanda y poco pesada. De sus flores se hace la famosa infusión tranquilizante.

El tilo silvestre (Tilia cordata) es un árbol de grandes dimensiones. Puede identificarse por sus flores y frutos “colgados” , de un “ala”, sus hojas redondeadas con forma acorazonada, que termina en una punta. Son pelosas por su parte de abajo. Su corteza lisa y gris también es muy representativa.
Para concluir, la riqueza del bosque de ribera es sorprendente, como lo es de igual manera, el desconocimiento que tenemos de él y el ansia de su destrucción en búsqueda de la “limpieza de los ríos” para evitar las inundaciones, ya que, a fin de cuentas, ellos “saben” muy bien que es lo que hay que hacer cuando llegan, mientras que nuestra cultura se limita a ocupar su lugar esperando “milagros” como que no ocurren.
Tenemos que darnos cuenta de que debemos permitir que el bosque de ribera ocupe su espacio y dejar que el Arga fluya para recuperar la naturalización de sus orillas.